Heil Russell Crowe
El teatrillo público de exponer a los jerarcas nazis ante sus malévolas acciones y permitir a los vencedores ajusticiarlos.
Núremberg
NurembergDirigida por James Vanderbilt.
Basada en el libro "El nazi y el psiquiatra", de Jack El-Hai.
Estados Unidos. 2025. 148 minutos.
Basada en el libro "El nazi y el psiquiatra", de Jack El-Hai.
Estados Unidos. 2025. 148 minutos.
Thriller. Drama | Drama judicial / Abogados/as. Basado en hechos reales. Nazismo. Años 40
Un joven psiquiatra militar es reclamado en Núremberg para un proyecto: evaluar a los jerarcas nazis sometidos al macrojuicio aliado. La creciente cercanía humana con ellos, en especial con el carismático Göring, le costará la carrera.
El personaje del Doctor Kelley (Rami Malek) va de menos a más. Su escena de presentación es tan simple y vista tantas veces que hasta produce pena. Sus penúltimas escenas, por el contrario, dejan con ganas de saber más de este alcohólico tipo echado a perder que intenta advertirnos, a los espectadores del presente, que los nazis no eran el diablo. Sino seres humanos corrientes. Y si bien el ecosistema de la Alemania tras la Gran Guerra propició su crecimiento, nada impide que reaparezcan en otro tiempo y en otro lugar. Porque en el fondo no se trata de ninguna ideología política sino de un simple y llano anhelo de poder.
Russell Crowe es un fantástico y maravilloso Hermann Göring. Sí. Es tan carismático, tan roba-escenas, tan acapara-momentos como parece que fue el propio Reichsmarschall. Crowe-Göring sostiene la película, él es la grandeza, el Sol alrededor del cual pivotan los demás planetas (como el doctor, el juez Jackson) y los demás satélites nazis, eclipsados por la enormidad (y esto no es un chiste de gordos) del afable Hermann.
La película, de esquema clásico, resulta entretenida. En parte porque cumple todo lo que anticipa y porque, en un claro interés por la simplicidad, elude personajes y situaciones complejas o que pudieran resultar contradictorias. Hubo muchos más jerarcas nazis juzgados de Núremberg: militares y políticos. Y otros muchos "buenos alemanes" que apoyaron, financiaron o se beneficiaron del régimen nazi a costa de la vida de millones de personas. Si en los verdaderos juicios de Núremberg algunos de esos nazis fueron absueltos y otros ni siquiera llegaron a ser encausados (nunca conviene molestar a los empresarios, por muy nazis que sean), menos vendrá esta película a meterse en esos jardines.
Hay momentos cómicos en la película. Algunos algo incómodos y otros pueriles (toda la aventura de Rudolf Hess). Y muchas escenas están compuestas solo para explicarle al espectador cosas que los personajes ya deberían saber (el juez Jackson queda en las ruinas del estadio de Núremberg para contarle qué fueron las leyes raciales de Núremberg al doctor, que ha estudiado a Göring en profundidad y que -cita textual- "lo conozco mejor que nadie").
La simpatía que despierta el Göring de la película también puede llegar a resultar incómoda, no porque el verdadero Göring no fuera "el nazi simpático" sino porque el film podría, por momentos, hasta parecer laudatorio.
El pérfido, cobarde, vulgar y antisemita personaje de Julius Streicher está ahí solo para que el de Göring parezca noble, elegante y educado. ¡Y porque algún malo debe ser colgado al final!
La película mezcla imágenes reales con ficciones. Sale regular de esa aventura y en un momento concreto roza el ridículo. Cuando aparece un falso Adolf Hitler en una escena de transición que nada aporta y para nada sirve.
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