El éter antes que esta vida
Adolescentes japoneses en caída libre por incomunicación y soledades.
Todo sobre Lily
Riri Shushu no subete (All About Lily Chou Chou)Dirigida por Shunji Iwai.
Japón. 2001. 146 minutos.
Japón. 2001. 146 minutos.
Drama | Drama psicológico. Música. Internet / Informática. Adolescencia. Amistad. Acoso escolar / Bullying. Cine experimental
Ambientada en el Japón rural de los años 90 la película sigue las vidas de unos adolescentes. La vida de instituto marcada por el acoso, la humillación y la violencia. Y la otra vida, la digital, en un foro de Internet sobre una idol, como zona segura.
La película muestra, y transmite, la devastadora soledad de un grupo de adolescentes y sus turbias formas de (in)comunicación. A base de críticas, burlas, humillaciones o actos delictivos. Una generación perdida por la crisis de los 90 y por el coming age a una madurez que ni se planteaba tener un futuro.
Y el naciente ciberespacio como zona segura. Un lugar donde compartir su pasión (desmedida, como todo lo de esa etapa de vida), por la música y la mitificación de las letras o de la propia cantante, Lily Chou Chou (a la que nunca llegamos a ver, pero sí a escuchar).
La música es vital para esos jóvenes, para la película y para el propio cineasta. Shunji Iwai se inició el mundo del videoclip. Y hay varios momentos en la película que son puro videoclip musical. Una pausa para tomar aire entre las penurias que hemos visto ya y las turbiedades que se nos vienen.
Antes de la película, como experimento social, el cineasta Shunji Iwai y su compositor de referencia en sus películas, Takeshi Kobayashi, crearon una web de una supuesta idol y publicaron algunos comentarios citando versos de las canciones. Pronto llegaron comentarios reales de adolescentes atraídos por esa música y esas letras. Y más pronto que tarde surgieron pensamientos tristes y reflexiones bastante sombrías para con sus vidas. Esos comentarios se incorporaron a la película. Porque aunque todo esto sea ficción, el sentimiento de dolor es real.
La película tiene mucho de cine indie, logrando momentos muy perdurables en la memoria. La intensa luz en las clases de música o el verde mortecino de las salidas nocturnas en bicicleta. Nunca se esconde que aquello es ficción. Pero a la vez, tiene algo de recuerdo difuminado o de memoria recuperada. En cambio, toda la parte del viaje a Okinawa, con los personajes grabándose a sí mismos, tiene toda la estética del cine de "metraje encontrado".
La trama, que busca lo experimental, se regodea en una complejidad que no me queda claro si es deliberadamente opaca, señal de incapacidad para contarnos lo que pretende o lo que es más probable: la indiferencia del cineasta para con el espectador.
Yo me perdí. Y a ratos anduve tan desorientado como los personajes.
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