Si se mueven, mátalos
Bandidos salvajes en los estertores de su mundo salvaje.
Grupo salvaje
The Wild BunchDirigida por Sam Peckinpah.
Estados Unidos. 1969. 145 minutos.
Western | Robos & Atracos
Estados Unidos. 1969. 145 minutos.
Western | Robos & Atracos
Unos bandidos van a robar un banco. Les están esperando y se produce un salvaje tiroteo. Logran huir para darse cuenta que su botín no son más que arandelas. Son perseguidos y huyen al México revolucionario. Allí encontrarán un mundo más salvaje que el que ellos traen consigo.
Una de las obras cumbres del cine de Sam Peckinpah es este western fronterizo, violento, crepuscular y de bandidos que afrontan su destino entre risotadas. Ríen para no llorar.
-¿Son anillos de plata?
-¡Son arandelas!
Antes de empezar, estos personajes ya perdieron. Ya están muertos en los títulos de crédito. Pero parecen mantener la llama de la ilusión, como un estertor, del último golpe antes de retirarse. Pero retirarse ¿a dónde? ¿y para qué?
Hombres, mujeres y niños ejercen una violencia salvaje y cruel contra hombres, mujeres, niños y animales. Aquí todos son villanos. Se traicionan y se matan entre sí: los bandidos, los mercenarios que le persiguen, los revolucionarios mexicanos,...
Todos queremos volver a ser niños. Incluso los peores de nosotros. Quizás ellos más que nadie más.
El reparto de esta película es maravilloso. William Holden y Robert Ryan interpretan a dos amigos ahora en bandos opuestos. Están lejos de los tiempos de su rol de galán de Hollywood. Aquí están arrugados y polvorientos. Con Holden cabalgan secundarios de lujo: Ernest Borgnine, Ben Johnson, y el "alter go" del director: Warren Oates.
La acción transcurre en el México querido de Peckinpah y tres cineastas mexicanos trabaja aquí: Chano Ureta (el anciano del pueblo), Alfonso Arau (el tesorero del líder revolucionario) y la leyenda del cine mexicano Emilio "el indio" Fernández (como Mapache).
En los westerns de Sam Peckinpah, aparte de la violencia salvaje, las muertes y caídas a cámara lenta o el montaje en paralelo (un tipo cae y mientras cae, otros disparan y otros mueren. O se intercala el presente y el flashback del recuerdo) destaca por los artilugios modernos. Aquí sale una ametralladora y un coche. Y Mapache se pavonea en el coche e intenta usar, él solo, una arma diseñada para ir montada en un trípode. Pero Mapache la carga a peso y dispara a lo loco (anticipando a John Rambo). Y se habla ya de aviones.
El lejano Oeste parece muy lejano (y muy a Oeste) pero como los pioneros fueron apartando (y masacrando) a los nativos del lugar, esos pistoleros y cowboys también serían barridos de la historia por la modernidad, el progreso y la ciudad. Peckinpah muestra, no un mundo fijado en el pasado (como Max Ophuls con Viena), sino un mundo que se acaba, que muere para dar paso a otra cosa. Y a juzgar por la visión que se plasma en su cine, Peckinpah no era optimista con lo que venía.
No es la palabra. Es a quién se la das.
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