El verano que nos fugamos peligrosamente
Militares aliados se fugan de un campo nazi.
La gran evasión
The Great EscapeDirigida por John Sturges.
Basada en un libro de Paul Brickhill (prisionero británico involucrado en la célebre huida).
Estados Unidos. 1963. 168 minutos.Drama. Aventuras. Comedia | II Guerra Mundial. Drama carcelario. Nazismo. Basado en hechos reales
Un selecto grupo de prisioneros expertos en fugas son recluidos todos juntos en un campo de prisioneros que los nazis han creado para ellos. No tardan en tramar tentativas de fuga.
Basado en hechos reales la película cuenta, en un tono ligero de aventura y comedia, la fuga de 76 prisioneros aliados de un campo dirigido por la Lufftwaffe. Importa, y mucho, que sean las fuerzas aéreas (y no las SS) las que dirigen el campo de prisioneros. Allí aún existe la camaradería entre pilotos, se respetan las graduaciones militares y las condiciones de vida son casi de campamento de verano.
La reconocible música de esta película, así como los siempre claros y luminosos cielos veraniegos del paisaje (donde nunca llueve, ni hace frío, ni está nublado), aportan el tono ligero y quizás hasta frívolo de la historia.
Ésta es una película de evasión. En el sentido literal, de huida, y en el sentido metafórico, de puro entretenimiento y diversión.
El elenco actoral está marcado por el carisma: a la cabeza, Steve McQueen, con su tenacidad y rebeldía juvenil, su juego con la pelota de béisbol en la nevera y, claro está, SU momentazo de huida en moto.
Junto a él, Richard Attenborough, como X, el cerebro de todo el plan. Un personaje al que el guion parece querer volverlo "malo" hacia el final del film: negándose, en principio, a que el falsificador ciego huya o cuando sale de los primeros del túnel porque "sino, vamos a perder el tren".
Charles Bronson interpreta al excavador que tras cavar 17 túneles se desvela que padece claustrofobia justo cuando tiene que escapar.
James Coburn, uno de los pocos que se salva, huye a España gracias a la Resistencia francesa. No sabemos si a luchar contra el franquismo o por alejarse de la Europa en guerra. Se nos va sin que sepas qué lleva en ese maletón con el que carga.
El tono vitalista, y hasta jocoso, se detiene en alguno momentos puntuales (el suicidio del escocés, la ceguera o el ametrallamiento final). Recordándonos que 50 prisioneros fueron ejecutados por la huida y que el mundo estaba en guerra. Pero para que los espectadores se vayan contento, el último momento de la película vuelve a ser el running gag de McQueen lanzando la pelota de béisbol contra la pared de la celda en que lo encierran. Sabemos que volverá a intentar escapar.
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