Recordando a Wolfie
Solo el gran compositor Salieri ve la magnitud del descomunal talento de Mozart.
Amadeus
Dirigida por Milos Forman.
Basada en la obra de teatro de Peter Shaffer.
Estados Unidos. 1984. 158 minutos.
Drama | Biográfico. Siglo XVIII. Música.
Basada en la obra de teatro de Peter Shaffer.
Estados Unidos. 1984. 158 minutos.
Drama | Biográfico. Siglo XVIII. Música.
Un anciano Antonio Salieri es recluido en un sanatorio tras intentar acabar con su vida. Allí, ante una visita, reconstruye la vida del Wolfgang Amadeus Mozart que él conoció.
El Mozart de Salieri es un muchacho vulgar y con risa irritante. Salieri, que ha sacrificado su vida para su música, ve primero y asume después, que el talento de Mozart va mucho más allá del que él logrará jamás. Salieri es un músico tan bueno, que comprende mucho mejor que sus coetáneos, hasta que punto Mozart es excepcional. Y decide destruir esa criatura cuya música parecía venir de Dios.
| Mozart, el número 1 |
El Mozart (Tom Hulce) que describe Peter Shaffer es una rock star. Un genio rebelde, fiestero y enfrentado a la autoridad, que morirá joven en un torbellino de autodestrucción y alcohol. Y Salieri (F. Murray Abraham) es el gran malo de la película.
La realidad histórica fue otra, pero ya saben... Entre la verdad y la leyenda publiquen siempre la leyenda.
La película arrasó en los premios Oscars (eso no significa nada más que lo que signifique) y fue, para una generación de espectadores, la introducción a la música clásica, a la ópera y a la figura del genio de Mozart.
La elección de los actores es excelente. No solo en el protagonista y su antagonista (¿Quién es el prota en verdad? ¿Mozart... o Salieri?), sino también en los secundarios: Jeffrey Jones como el emperador José II o Elizabeth Berridge como Constanza.
En el Director's Cut (que extiende la película hasta las 3 horas, añadiendo 20 minutos más a la original) Constanza tiene un encuentro con Salieri , que añade un matiz aún más turbio al personaje.
Y para el final del comentario he dejado lo mejor. Y lo mejor es la música. La de Mozart y sobre todo, cómo de bien integrada está en la película.
Escenas maravillosas son cuando Salieri lee partituras de Mozart y el espectador oye lo que puede leer Salieri. O cuando Mozart delirante oye el griterío de su suegra y eso pasa a ser el gran momento de la Reina de la Noche en La Flauta Mágica.
Y claro está ese final, donde el espectador entiende, aún no sabiendo nada de música, el proceso creativo de la composición. Mozart "dicta" y Salieri transcribe. Salieri escribe, perdido, la música del réquiem. Sabe lo que transcribe pero no alcanza a comprender el conjunto. Luego se detiene. Lo lee. Y finalmente LEE y ENTIENDE y OYE la música.
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