La muerta es muy una chica muy viva
A ver si por un desliz de nada, voy a tener que cargar ahora con este muerto.
Pesadilla para un rico
Dirigida por Fernando Fernán Gómez.
España. 1996. 100 minutos
Comedia. Intriga | Comedia negra
Álvaro (Carlos Larrañaga) es un destacado hombre de negocios. Sucesor natural en la presidencia de un conglomerado financiero empresarial. Su amigo Lorenzo (Álvaro de Luna) le pide un favor para tapar algún desaguisado económico. Álvaro se niega y le recrimina no haber sido más cuidadoso.
Aquí conviene recordar una célebre frase de Jock Ewing, el patriarca de los Ewing de Dallas: "Ningún hombre llega a su posición sin trapos sucios. Solo ha sido cuidadoso."
La vida de Álvaro da un vuelco el día que una chica, Mané (Beatriz Rico), salta literalmente dentro de su descapotable. Y surge la mejor réplica de toda la película:
| -¿Cuántos años tiene? -50 y ¿no nos íbamos a tratar de tú? -Digo que cuántos años tiene el coche |
Atraído por la jovencita, Álvaro se va con ella. Hay unos momentos de duda, pero la oportunidad de acostarse con esa joven es demasiado intensa. Pasan la noche juntos y cuando Álvaro despierta, ella está muerta. Álvaro podría largarse de ese piso cochambroso en un barrio de clase trabajadora y no volver jamás por allí. Pero una vecina metomentodo los ha visto entrar. Así que, Álvaro y Mané deben "salir" juntos del edificio.
Álvaro, con el cuerpo de Mané en el maletero del descapotable, salen de allí. Planea conducir lejos y deshacerse del cuerpo pero tiene que parar a echar gasolina. Mientras le llenan el depósito (el autoservicio no existía en esos años) aparece DE LA NADA una pareja de la Guardia Civil justo cuando Álvaro descubre que se ha olvidado la cartera... en el piso!
Deja el reloj como pago en la gasolinera y vuelve al piso a recuperar su cartera. Y luego se va hacia su casa mientras llueve. Como no ha subido la capota del descapotable, llega empapado. Prohíbe al chófer acercarse al coche y lo cierra con la alarma. Entra en casa hecho un desastre justo en medio de una fiesta en la que le estaban esperando.
A partir de aquí empieza la pesadilla para un rico del título. Todo son actos sociales y viajes con el coche que le impiden deshacerse del cuerpo del delito. Y a partir de aquí empieza la comedia para evitar que nadie se acerque al maletero, lo abra, y vea el contenido. Y cuando, como es de esperar, lo abran y vean lo que hay dentro, empezará el surrealismo.
Si el personaje de Álvaro hubiera sido interpretado por el eterno galán destemplado de Arturo Fernández, la película hubiera sido chistosa desde el inicio. Carlos Larrañaga, aunque asquerosamente rico, aporta siempre la verosimilitud del tipo que ha cometido un desliz. Y sí, logra cierta empatía. Podría ser el protagonista culpable que se pasa la película intentando que no le pillen. Pero la historia vira hacia la comedia.
El personaje de Álvaro se mantiene serio, pero su pánico también roza el bochorno cuando es incapaz de abrir el maletero y hacer él mismo el trabajo sucio. Y necesita que sea su amigo Lorenzo (Álvaro de Luna) quién, con una sola mano, eche el contenido del maletero a una alberca.
Beatriz Rico luce desnuda ¡por exigencia del guion! y se dejar vestir estando ya muerta.
En el reparto también destaca un ancianito Vicente Aleixandre como el mayordomo. Carme Elías que hace de la esposa. El futuro cantante e integrante del primer Operación Triunfo, Naim Thomas. Y Fernando Fernán Gómez se guarda un papelito como empresario dispuesto a abdicar.
La película no se cuenta de forma cronológica. Empieza por el final, para intentar mantener algo el interés. Y algo logra, pero hay un par de detalles muy azarosos en el guion que le obligan a no tomarse esto muy en serio. Uno de ellos es la pareja de la Guardia Civil apareciendo en la gasolinera. Y la otra un borrachín que decide abrir el maletero del coche.
Me agrada que el rico con el descapotable se moje cada vez que llueva por no subir la capota. Y me agradan los malabarismo que hace el guion para que ningún personaje le diga a Álvaro lo que hay en el maletero del coche.
La película cierra con un guiño final que nos retrotrae al célebre gatopardismo: "todo ha cambiado, para que todo siga igual."
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