Jesucristo comiendo huevos
La inquebrantable voluntad de un preso mesiánico
La leyenda del indomable
Cool Hand Luke
Dirigida por Stuart Rosenberg.
Estados Unidos. 1967. 126 minutos.
Drama | Drama carcelario
Uno siente el CALOR desde el primer plano de la película, con esa cuerda de presos trabajando en los arcenes de una infinita carretera reflejado en las gafas de sol del guardia.
Luke es un ex soldado condecorado (y degradado) en Vietnam que ha sido condenado a dos años de trabajos forzados en la cárcel por decapitar unos parquímetros durante una borrachera.
Luke (Paul Newman) es un tipo que aparenta una gran indiferencia respecto a todo y a todos. En especial parece indiferente a las leyes y a la autoridad. Gracias a su carisma taciturno se convierte en la estrellita de la cuerda de presos. Y es capaz de hacer trabajar a sus compañeros mucho más rápido asfaltando la carretera, o de aceptar retos para pasar el rato. Como la célebre secuencia de comerse 50 huevos duros.
La película puede ser interpretada como una alegoría de la sociedad estadounidense de la época (protestas contra la guerra de Vietnam y el auge de los movimientos en pro de los derechos civiles). Luke se resiste de forma obstinada, y a la vez silenciosa, contra la autoridad. No encabeza revueltas, no suelta proclamas, no inicia revoluciones. Es un tipo que acepta lo que le viene y en su estoicismo, nos muestra las injusticias del entorno.
La crudeza del sistema penitenciario se muestra en momentos como cuando lo encierran "en la nevera" al fallecer su madre. Lo encierran para evitar que huya.
Y cuando luego huye y lo atrapan de vuelta, aniquilan su voluntad con la secuencia de "¿Qué hace tu tierra en mi zanja? / ¿Por qué tu tierra está fuera de la zanja?"
Pese a esos momentos de crueldad carcelaria, el clima general de buen rollete de los presos me resultó bastante cansino. Hasta parece provocar ganas de estar allí con ellos (un rarito).
Otra lectura de la película bien obvia (porque te lo plantan en la cara en varios momentos) es el paralelismo cristiano de Luke (Paul Newman) como un "Cristo moderno", un mesías que, aunque no pretenda salvar al mundo, sí representa la lucha por la libertad, la dignidad y la resistencia frente a las fuerzas opresivas.
Como Jesucristo, la leyenda de Luke perdurará más allá de su muerte y será transmitida por sus "apóstoles". Uno de los cuales (George Kennedy) es a la vez San Pedro, el converso, y Judas, el traidor.
A nuestro "Jesús Newman" lo capturan en una Iglesia, tras un monólogo con Dios. Es una reversión de la captura en el huerto de los olivos.
Por no hablar de la pose de Luke tumbado en la mesa tras el atracón de huevos que remite a la iconografía clásico del Cristo crucificado.
Otra lectura, sería la lectura gay...
| Esos hombretones sudados, descamisados, apretujados en las celdas... |
En esta lectura gay, la escena de la pelea a puñetazos entre Paul Newman y George Kennedy ante el griterío de los demás presos y la indiferencia tácita de los carceleros, vendría a ser una violación homosexual.
El personaje de Kennedy es el macho alfa de la cárcel. El guapo novato, Paul Newman, viene a humedecer sus fantasías. Ocurre entonces la secuencia de los presos trabajando a pleno sol y la muchacha lavando el coche.
| Momento playboy |
Y tras ese calentón, la pelea en la que Luke intenta pegar pero no puede hacer nada ante el fuertote que, de inmediato, pasa a tratarlo sino ya como un hermano, o como su pareja...
Ya no se separan y su varonil amistad llega a su zenit cuando huyen juntos.
Hasta la traición y la detención final.
La maldad carcelaria reaparece al final. Cuando el tipo de las gafas de sol, harto ya de tener que ir a atrapar a Luke cada vez que éste intenta escapar, le dispara sin contemplaciones cuando Luke repite la célebre frasecilla del film:
"Lo que tenemos aquí, es un problema de comunicación"
Esa maldad aún se subraya más. Luke, malherido, no será llevado al hospital más cercano, sino al hospital de la cárcel. Con la esperanza velada que fallezca por el camino y acabemos ya con este tipo tan obstinado e "indomable".
Con algunas secuencias de esas que perduran para siempre en la retina del espectador, el film es una oda a la rebeldía y una denuncia contra el abuso de poder, el sadismo y los castigos desproporcionados.
ResponderEliminarY a los huevos duros :)
EliminarPues sí, por ahí van aproximadamente los tiros de esta película. Drama carcelario, claramente alegórico (el protagonista, tras tomar conciencia de su importancia como persona, pasa por un calvario, es finalmente “sacrificado” y su leyenda de alguna manera redimirá a quienes le conocieron u oyeron hablar de él, devolviéndoles el sentido de rebeldía y la dignidad como seres humanos). Por lo demás, el film abusa de una planificación enfática (algunos encuadres buscan antes la geometría que la fluidez narrativa), lo que no impide su buen funcionamiento como espectáculo. Ojo a la excelente galería de secundarios.
ResponderEliminarUn saludo.
Cierto! Gran reparto con carismáticos presos de fondo.
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