La mujer se entrega y el hombre se presta
Toda la vida enamorada de un hombre que no la reconoce ni la recuerda.
Carta de una desconocida
Letter from an Unknown WomanDirigida por Max Ophüls.
Guion: Howard Koch. Relato: Stefan Zweig
Estados Unidos. 1948. 86 minutos.
Romance. Drama | Años 1900 (circa). Melodrama. Drama romántico.
Guion: Howard Koch. Relato: Stefan Zweig
Estados Unidos. 1948. 86 minutos.
Romance. Drama | Años 1900 (circa). Melodrama. Drama romántico.
La noche antes de un duelo, un dandi recibe una carta de una mujer que dice haberlo amado toda la vida. Él, que ha tenido múltiples amantes, no recuerda ni su nombre.
Max Ophüls recrea, en estudio, una Viena surgida de la memoria. Un lugar de cartón piedra y neblina alrededor. Un espacio que nunca existió, solo en el recuerdo. Y es ahí, entre la memoria creadora de realidades y lo onírico anhelado, que también se ubica la historia de la película.
Lisa (Joan Fontaine) ha estado toda la vida enamorada de Stefan (Louis Jourdan). Un hombre que ninguna de las veces que se topa con ella la recuerda. Stefan (el nombre del personaje es un guiño al autor de la novela original, Stefan Zweig) es un pianista en auge que se muda a un apartamento en Viena. Enfrente vive Lisa, una chiquilla de 14 años que empieza a enamorarse. Primero de los muebles, y luego de la música. Lisa ya le ama antes de haberlo visto y mucho antes de llegar a conocerlo.
La cámara de Max Ophüls flota por esas calles con nieve, jamás sucia. Eleva el vuelo en la maravillosa escalera del bloque de apartamentos. Y se posa en las alfombradas habitaciones de esos apartamentos. Y rueda a menudo a través de ventanas, cristaleras o puertas entre abiertas.
En esta película no vemos el duelo final. Pero sabemos, nada más empezar, que vamos a un duelo. Y aunque Stefan llega a su casa dispuesto a huir, terminará por despedirse del criado mudo para ir a afrontar su destino.
Otra lectura que se puede hacer de la película, si no les agrada el drama romántico vienés, es que aquí lo que tenemos es una venganza. Un fantasma (pues Lisa ya ha muerto al llegar la carta) retiene a un tipo que nunca la amó el tiempo suficiente (pues la carta es tan extensa como la película), hasta que llega su hora. Y el marido ejecutará la sentencia en un duelo que Stefan tiene perdido de antemano. Esa escena del marido con todas las armas expuestas en la pared de su casa ya anticipa, también, cuáles son sus intenciones.
En esa Viena en que la gente elegante se desplaza en coche de caballos, lo moderno como el tren, es lo trágico. En la estación de tren, Lisa se despedirá de Stefan y luego de su hijo. Los dos se van solo por dos semanas. Pero uno tarda años en volver y el otro no vuelve jamás. El tren, además, es el portador de una enfermedad.
El otro tren de la película, el de mentira, el de los paisajes intercambiables de Venecia o los Alpes, es, en cambio, uno de lo lugares más felices en la vida de Lisa.
¿Qué nos dice Max Ophüls? ¿Acaso que es mejor la ilusión de una mentira que la indiferente realidad? ¿Fue feliz Lisa anticipando un amor que solo estaba en su mente? ¿Le valió el recuerdo de una noche de amor para vivir enamorada el resto de su vida?
En su exilio americano, el alemán Max Ophüls, tras muchas dificultades para abrirse camino en la Meca del cine, logró realizar allí cuatro películas entre 1947 y 1949, tres de ellas resultaron obras importantes, entre las que destaca esta embelesante película, una de las cumbres del cine romántico (junto a títulos como JENNIE y EL FANTASMA Y LA SRA. MUIR), bañada por una vaga tristeza (también como aquellas) y que compendia todas las virtudes, no siempre reconocidas, que adornaron su cine: la elegancia formal al servicio de la historia, una sutil introspección en el alma femenina y el estudio de algunas patologías del amor. CARTA DE UNA DESCONOCIDA es una tragedia en la que de nuevo la mujer vuelve a ser la víctima del egoísmo del hombre y de la fatalidad (recordad sus dos versiones de LIEBELEI), narrada con un rigor clásico con frecuencia definido por suaves y prolongados movimientos de cámara y enmarcado en la belleza de una Viena de ensoñación, recreada en decorados.
ResponderEliminarJoan Fontaine, para quien esto escribe una de las mejores actrices que nos ha dado el cine de Hollywood (bastaría para confirmarlo rememorar sus composiciones en REBECA, SOSPECHA, NACIDA PARA EL MAL y MÁS ALLÁ DE LA DUDA), está magnífica transmutándose en las diferentes edades de la obsesionada protagonista. Dicho lo cual, hasta Louis Jourdan consiguió parecernos buen actor.
Un saludo.
Gracias por aportarle contexto histórico-fílmico ^_^
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