Un samurái en un western
Las andanzas de un frío asesino a sueldo
El silencio de un hombre
Le SamouraïDirigida por Jean-Pierre Melville.
Basado en una novela de Joan McLeod.
Francia. 1967. 105 minutos.
Cine negro. Thriller | Crimen. Neo-noir. Policíaco. Polar francés.
Basado en una novela de Joan McLeod.
Francia. 1967. 105 minutos.
Cine negro. Thriller | Crimen. Neo-noir. Policíaco. Polar francés.
Jeff Costello es un frío asesino a sueldo. Tras cometer un asesinato, el cliente que lo contrató lo traiciona y la policía va estrechando el cerco a su alrededor.
En los créditos iniciales de la película, con Jeff Costello (Alain Delon) tumbado en la cama de su espartano apartamento, ya vemos que el protagonista está muerto. No literalmente, pero sí que es un personaje en caída libre hacia la nada.
Jeff Costello está tan atrapado como el pajarillo en la jaula, de su sombrío y mohoso apartamento. Y al final, él mismo parece auto delatarse dejando pistas o afrontando un último encargo con una pistola descargada.
El tipo anda buscando la muerte.
El director de fotografía de la película es Henri Decaë, que debutó en el cine con el propio director Jean-Pierre Melville y que fue el operador en algunas de las primeras películas de los cinéfilos-críticos metidos a cineastas que dieron nombre a la Nouvelle Vague. Henri Decaë está en las primeras películas de Louis Malle, Truffaut o Claude Chabrol.
Entre sus enormes y discretas aportaciones están: la cámara en mano siguiendo a los personajes (seguimos a Alain Deloin en el puente, cuando va encararse en el duelo de western con el otro asesino).
O que la luz en una escena venga del punto natural del propio decorado (en la partida de cartas, la única luz es la lampara en el techo. El resto de la escena está iluminada "a oscuras").
El minucioso seguimiento que se hace en esta película de las acciones (curarse la herida en el brazo, probar las llaves en las cerraduras) y el seguimiento del personaje cuando va del punto A al punto B (vemos todo el recorrido, sin elipsis, aunque por el camino no ocurra nada) llenan el vacío y la soledad que flotan alrededor del protagonista.
La película es sobria hasta el minimalismo. Fría, áspera y el personaje es lacónico, callado y profesional. También es profesional la policía (que usa algunos de los mismo métodos que el asesino, como un juego de llaves para ir probando en las cerraduras ajenas).