Boston: el centro del mundo
A George Apley le agrada la tradición y que las cosas sigan igual. A sus hijos ya no.
El mundo de George Apley
The Late George ApleyDirigida por Joseph L. Mankiewicz.
Estados Unidos. 1947. 93 minutos.
Comedia | Familia. Años 1910-1919
Estados Unidos. 1947. 93 minutos.
Comedia | Familia. Años 1910-1919
George Apley, de los Apley de Boston, es un señor de la alta sociedad bostoniana. Le agrada que las cosas estén en su sitio, que las tradiciones se respeten y que las rutinas sigan. ¿Para qué cambiar nada?
Ronald Colman alcanza la perfección en su interpretación de George Apley. Un tipo refinado, elegante, cuyas citas de Emerson hacen huir a todos, desde su esposa e hijos hasta a sus criados.
Huir o intentar escapar será uno de los gags recurrentes de los personajes de esta película. Aquí todos intentan, elegantemente, escaparse de alguien. Porque todos están atrapados por las circunstancias (o sus propias cobardías) en esos salones enmoquetados y por decoro al qué dirán, no se atreven a moverse.
Basada en un obra de John M. Marquand y con guion de Philip Dunne y George S. Kaufman, en la película se nota -y de qué manera-, la mano del mayor cineasta-literato del cine clásico: Joseph L. Mankiewicz.
El cine de Mankiewicz es para verlo y para escucharlo. Sus películas están plagada de replicas chispeantes y diálogos con doble o triple sentido. Nunca hay personajes charlando para no decir nada. En sus guiones todos dicen algo, a menudo queriendo decir otra cosa, y -de paso-, el espectador atento puede llegar a entender una tercera. Ricas capas superpuestas como los pisos de una tarta.
George Apley no es un personaje inamovible. Él escucha y reacciona a su entorno y a la modernidad (esconde el libro de Freud para leerlo). Simplemente, como buen bostoniano, si no se mueve es porque considera que no vale la pena. ¿Dónde podría estar mejor que en Boston, en su barrio, en su casa?
La casa es el escenario principal de la película y no es un personaje más, sino una prolongación del propio George Apley. Acceder a ella, es adentrarnos en el personaje. Subir al piso de arriba y llegar hasta la alcoba es introducirnos a un grado de intimidad con George Apley.
| "Llevamos 20 años sentados en los mismos sillones" |
Toda la subtrama del panteón familiar, y los que deben descansar allí y en qué grado de proximidad o lejanía deben reposar sus restos, es una desternillante y chistosa visión ácida de las costuras internas por las que están cosidas estás familias.
"Mi madre en lugar de podar la planta de interior, hizo subir el techo de la habitación"
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