Reseña de la joya cyberpunk de Ridley Scott
Un agente especial debe volver al trabajo para retirar unos robots rebeldes cuyos recuerdos se perderán como lágrimas en la lluvia.
Dirigida por Ridley Scott.
País: Estados Unidos. 1982. 117 minutos.
Novela: Philip K. Dick.
Música: Vangelis.
Reparto: Harrison Ford, Rutger Hauer, Sean Young,...
Ciencia ficción. Acción | Neo-noir. Thriller futurista. Cyberpunk. Distopía. Robots. Película de culto.
Estamos en el futuro. Unos robots (Replicantes) se han rebelado contra los humanos. Un agente (Blade runner) debe volver al trabajo para encontrar y "retirar" a estas máquinas que quizás ya sean más humanas que sus creadores.
Con una estética visual futurista apabullante, esta película que presagiaba un oscuro futuro para el 2019, toma el esquema de las historias de detectives: un agrio agente solitario en una misión peligrosa. Se cruza con una muchacha misteriosa y, en un giro lento y silencioso, vamos descubriendo que quizás el protagonista no es el bueno y que nosotros quizás tenemos más en común con las máquinas rebeldes. Y con sus preguntas: ¿Qué soy? ¿Y qué me hace lo que soy? ¿Por qué no puedo vivir algo más?
"Yo he visto cosas que vosotros no creeríais." |
La atmósfera atemporal y la música de Vangelis
Si bien 2019 no fue como lo presentó la película, la atmósfera de la obra la hace atemporal. La película sigue presentándonos un "futuro". Contribuye a ello la música de Vangelis, que no ha envejecido, y un ambiente descorazonador que envuelve ese mundo. Es cierto que la noche, la lluvia y el humo permanente fueron trucos para ocultar que el decorado apenas representaba dos calles. Pero logra su propósito de transmitir la masificación cultural y, a la vez, la soledad fría y húmeda de esa megalópolis.Arquitectura faraónica y maquetas: la brecha de clases sociales
La Tyrell Corporation, la empresa que fabricó los robots, tiene algo de faraónico en sus edificios (aunque fueran maquetas iluminadas por dentro). Una arquitectura gigante, pesada y a la vez tan amplia como vacía. Por contra, el habitáculo del agente Rick Deckard (Harrison Ford) es un cuchitril sombrío y sucio. Pero recargado de detalles que la hacen, no solo verosímil, sino habitada. El contraste nos habla de las clases sociales, donde el espacio es riqueza. Y que los espacios en futuro para la gente mundana serán (como siempre han sido) recargados de porquería.
El monólogo de Roy Batty: lágrimas en la lluvia
La película termina (a estas alturas todos ustedes ya sabrán cómo acaba) con un robot que tras decidir no acabar con quien quiere "retirarlo" (y que ya ha "matado" a sus compañeros), se apaga tras un célebre monólogo.
Al guion, que firman David Peoples y Hampton Fancher (que jamás cruzaron palabra entre sí), el actor Rutger Hauer (el replicante Batty) le añadió "estos recuerdos se perderán como lágrimas en la lluvia."
Una poética línea de texto para un film que tiene más belleza literaria que la propia novela de Philip K. Dick.
Yo he visto cosas que vosotros no creeríais. Atacar naves en llamas más allá de Orión. He visto rayos-C brillar en la oscuridad cerca de la Puerta de Tannhäuser. Todos esos momentos se perderán en el tiempo, como lágrimas en la lluvia. Es hora de morir.
No hay comentarios:
Publicar un comentario
¡Participa y comenta!
(Los comentarios son validados antes de publicarse. No aparecen de inmediato)