Necesitamos un toque de maldad
Sed de mal
Touch of EvilDirigida por Orson Welles.
Basado en una novela de Whit Masterson.
Estados Unidos. 1958. 108 minutos.
Cine negro. Intriga | Crimen. Policíaco. Secuestros / Desapariciones.
Basado en una novela de Whit Masterson.
Estados Unidos. 1958. 108 minutos.
Cine negro. Intriga | Crimen. Policíaco. Secuestros / Desapariciones.
Un atentado en una ciudad fronteriza moviliza a los agentes, a ambos lados de la frontera, para resolverlo de forma rápida y eficaz; aunque sea falsificando pruebas.
Por encontrarse en la ciudad a Mike Vargas (Charlton Heston) le permiten seguir de cerca la investigación. Por azar descubre que el capitán Hank Quinlan (Orson Welles) falsea pruebas. Se rebela contra eso y entonces Vargas y su esposa Susan (Janet Leigh) se vuelven objetivos: de los malvados y de la "justicia" de Quinlan.
El maravilloso personaje de Welles, Quinlan, dice que ya no bebe; pero sabemos que bebe. Carga sobre sus hombros su pesado-pasado. Nada se nos cuenta de su relación con Tanya (Marlene Dietrich) pero sabemos que hubo una historia. Y como es tan habitual en el cine de Welles, será victima de una traición. La vida de Welles también estuvo marcada por desengaños y "traiciones". En un momento del film, oteando las torres extractoras de petróleo, Quinlan lanza una sombría reflexión que podría salir del alma del propio Orson Welles: Llevo treinta años trabajando. Podría ser rico. ¿Y qué tengo en realidad?
El portentoso inicio de esta película, con una coreografía técnica apabullante, nos sitúa (música incluida) en un estado de frenética pesadilla. El ritmo, que nunca se detiene, nos lleva de aquí para allá como esa grúa que sube, baja, acerca o aleja la cámara. Todo ocurre a la vez y no es el montaje el qué nos dice en qué debemos fijarnos, sino que somos arrastrados ahora en esto, luego en aquello, mientras ocurren otras cosas alrededor y creemos que nos las vamos a perder. Pero nada se pierde. Todo es recogido. Y estamos atrapados en esa frontera sin saber muy bien en qué lado estamos.
El personaje de Janet Leigh es llevado a un apartado motel con un perturbado vigilante nocturno... anticipando Psicosis (Psycho; 1960)
Ah, por cierto, el tipo acusado del crimen y contra el que se fabrican pruebas falsas resulta ser... culpable.
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