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lunes, 13 de abril de 2026

Cerrar los ojos (2023)

El canto del ci(s)ne

Un cineasta retirado se ve envuelto en la búsqueda de un amigo, actor famoso, que desapareció años atrás, durante el rodaje de su última película.



Cerrar los ojos

Dirigida por Víctor Erice.
España. 2023. 169 minutos.

Drama | Cine dentro del cine. Vejez / Madurez


Miguel "Mikel" Garay es un escritor y veterano cineasta que vive retirado. El programa de televisión "Casos sin resolver" contacta con él para tratar de la misteriosa desaparición de Julio Arenas, actor y amigo, que fue dado por muerto tras abandonar el rodaje de la que sería la última e incompleta película de Mikel.

Cerrar los ojos - 2023 - Víctor Erice - Manolo Solo

¿Estamos hablando del propio Víctor Erice, no? Director de cine con dos largometrajes, un documental y varios cortos y colaboraciones, huraño y peculiar, Erice cierra los ojos a su carrera cinematográfica con 83 años con esta película.
Las malas lenguas dirán: más extensa que toda su filmografía anterior junta. 😆

Más allá de una película sobre el cine, sobre la identidad y sobre la memoria, ésta es una película de Víctor Erice sobre Víctor Erice: algo de él (siempre hay algo del autor en toda obra) pero sobre todo de su filmografía. 

Cerrar los ojos - 2023 - Víctor Erice - Ana Torrent

Volver a llevar a la actriz Ana Torrent a un patio de butacas de un cine y hacerle decir "Soy Ana" (su frase final en El espíritu de la colmena, película que captó su mirada fascinante hacia el séptimo arte) es un auto homenaje tan evidente que ni mencionarlo hiciera falta.
A Ana (Ana Torrent siempre se llama Ana en las películas de Erice) le entregan una caja con objetos que llevaba el anciano de la residencia que podía ser su padre. En la caja se puede leer "Dulce de membrillo" (El documental que rodó Erice se titula El sol del membrillo).
En cualquier otro cineasta con ansias de notoriedad y obsesionado en que todos captemos sus referencias, estos detalles resultarían molestos e irritantes. Pero en el huraño y esquivo Erice, todo auto guiño que se haga son los de un anciano que no ha olvidado los juegos de la infancia. Y sigue jugando.

Cerrar los ojos - 2023 - Víctor Erice - Manolo Solo - José Coronado

La película se siente larga y excesiva. Por momentos, un árido telefilm. Se perdió la luz de las películas de Erice, pero permanecen los fundidos en negro porque la negrura de los seres humanos es eterna. 

Josep María Pou, abre y cierra la película con dos escenas que son lo que suele hacer Pou en los teatros cuando corporiza a Shakespeare. Algo majestuoso y eterno. Ana Torrent parece una estaca de madera. Un esforzado José Coronado excava para buscar al personaje. Mario Pardo resulta entrañable. Y Manolo Solo siempre cumple, aunque por momentos parece demasiado focalizado en intentar ser la imagen que tenemos de Víctor Erice


A Víctor Erice se le estima (como suele ser habitual) mucho más fuera que aquí. Cuando nos deje, todo serán parabienes. Antes que eso llegue, el propio Erice ha decido escribir y rodar su canto de cisne. Cerrando los ojos ante la proyección de un cine. Y fundido a negro.

sábado, 11 de abril de 2026

El espíritu de la colmena (1973)

"En el cine todo es mentira"


Érase una vez en un lugar de la meseta en la España de 1940



El espíritu de la colmena

Dirigida por Víctor Erice.
España. 1973. 94 minutos.

Drama | Años 40. Posguerra española. Vida rural. Infancia. Película de culto



En 1940 en Hoyuelos, un pueblecito rural de la meseta castellana llega el cine. Isabel y Ana, dos niñas pequeñas, acuden a ver la película "El Doctor Frankenstein". A la pequeña Ana la ficción de la pantalla se le funde con su realidad. 

"En el cine todo es mentira"

Uno puede interpretar al "monstruo" con el incipiente franquismo. Pero en ese pueblecito, desangelado y vacío, lo ominoso es el silencio y el distanciamiento. 
Las niñas parecen estar siempre solas. 
Aunque hay un padre (Fernando Fernán Gómez) intelectual solitario, apicultor y buscador de setas. Y una madre (Teresa Gimpera) que escribe cartas a alguien ausente. E incluso hay una criada llamada Milagros y una profesora (Laly Soldevila) en la escuela del pueblo, todos parecen encerrados en sí mismos y las niñas crecen solas.
Y un peligro latente parece acecharlas. Hay una permanente sensación de muerte a su alrededor: las setas, el pozo, los saltos sobre el fuego, el casi estrangulamiento del pobre gato, el simular la propia muerta o las vías del tren.



El espíritu de la colmena es que todos participan de la ficción. La ficción de la vida. Para Ana aún no existe una diferencia entre la realidad y la ficción. ¿Por qué mata a la niña y luego matan al monstruo?, pregunta. E Isabel, su hermana algo mayor, le cuenta que un espíritu vive una vieja casucha abandonada, y que ella lo puede ver. Y van. Y Ana se queda fuera. Pero luego vuelve, y Ana entra sola. Y en el pozo invoca el espíritu y alguien aparece.

Interpretaciones hay muchas: que Ana está muerta o que es Isabel la que ha muerto. O que algo horrible le ha pasado a Ana esa noche que pasa perdida cuando VE al monstruo de la película en la realidad. ¿Lo ve? ¿Lo cree ver? ¿Se ha comido una seta venenosa para morir?

Y al final, Ana repite "Soy Ana. Soy Ana". Quizás queriendo escapar del espíritu de la colmena, y seguir siendo un individuo, ella misma.


En un inicio el proyecto iba a ser una película de terror. Y algo de eso subyace en esas escenas de páramos castellanos y en las sombras y las negruras de los interiores de la casa y de los protagonistas. 
Al aislamiento geográfico se les une un distanciamiento emocional. Los personajes, en especial los progenitores, apenas están juntos y ¿alguna vez llegan a hablarse?
Dentro de la casa flota un candor aprisionado, con una preciosa luz de color miel. En las ventanas hay paneles hexagonales, como en una colmena. Pero todos los protagonistas están tan atrapados como las abejas.
Unos protagonistas que, por cierto, se llaman como los actores y actrices que los interpretan. ¿Interpretan las niñas? Claramente, no. 
Para filmar una realidad ficticia, el cineasta Víctor Erice propicia y provoca las reacciones naturales de las niñas. Ana no "interpreta" su fascinación viendo la película. Es la realidad captada, con más veracidad que un documental. Pero es una realidad que se perpetrado a su alrededor. Se ha preparado todo para que Ana "reaccionase" a lo que ve. 
Porque en el cine todo es mentira.